Entre el río
Voy a entrar en un río
me quito la ropa y entro y le abro la puerta
y miro dentro de su casa
y voy a estar sentado en las sillas negras
y en los espejos;
cuando hable escucho qué dice y qué quiere
y como manda a todos
y dice que se va a remolinear
y veré cuándo sus patas empiecen
a despedazar la ladera.
Tomaré agua de su corazón
y me beberé su cuello
y haré gárgaras y escupiré adentro
y en los ojos le pondré piedras
y le quitaré los diamantes y los pedazos de oro.
Y de ojos le pondré unos gatos
y veré qué vestidos se pone
y cómo hace para correr.
Y si está durmiendo le escarbaré
a ver qué sueña.
Yo ví qué come el río y vi su mesa.
Y tenía platos como guayabas podridas
y ganado muerto y casas
y todas las siembras que se llevó
y un hilo verde, muy verde como un ángel.
Me estuve sentado viendo
un gran campo que está debajo.
Y allí cantan todos
y se ponían morados.
Hasta que se oyó una voz durísimo
y salieron iglesias y calles de las nubes
y todos corrieron
y comenzó el río a decir que se
iba a morir.
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