El Jardín
Me han regalado un libro que jamás se cierra de noche.
Debe ser leído con susurros
uno en la frente
otro en los labios.
Mi mamá lo sembró en el jardín
dejó crecer un árbol de ciruelas
que comemos los domingos
con agua y polvo negro.
Voy a dejar que el jardín arda
voy a dejar que el jardín llegue
y se encuentre con su ausencia.
Dejaré que siembres miedos,
como espantapájaros en las llamas.
Para cosechar las lágrimas
y ahogar flores en ese estanque.
Porque quiero dejar de ser el árbol, caer
y que todo se olvide.
Porque ya no puedo permanecer sentado
ante el jardín
ni estar en él
ni este estar contigo.
Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados