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Marc Chagall nace en Vitebks el 7 de
Julio de 1887, en el seno de una modesta y numerosa familia judía.
Tras un breve aprendizaje con el maestro Jehuda Pen y
una estancia en San Petersburgo en la escuela Svantseva, Chagall recibe una
bolsa de estudios del mecenas Vinaver que le ofrece la posibilidad de viajar
a París. Corre el año 1910. A su llegada a esta ciudad le impresiona todo,
la luz, el color, el aire que respira y sobre todo la libertad. En su
vocabulario aparecen dos nuevos términos lumière-libertè y couleur-amour, la
unión de ambos constituye la estructura básica de su pintura.
"En una naturaleza, en un elemento natural, en un
espacio que no es más que un cielo en el que todas las formas retozan
completamente libres y gráciles como si fuesen pequeñas criaturas, se emana
un color tan fuerte y tan hermoso que parece sobrenatural". Esto es lo que
según Chagall significan las expresiones lumière-liberte y colour-amour.
Otro término de imprenta chagalliana es chemie, química, el secreto del
color, el aura de la magia, los colores que dan vida al cuadro, los que le
dan alma.

En el París de principios de siglo dos corrientes
destacan por su singularidad, el fauvismo y el cubismo. Chagall no se
adhiere a ninguna de estas tendencias, aunque su obra en esta etapa se ve
influenciada por ambas. Ya en la ciudad de la luz se instala en un pequeño
estudio de la Ruche y entabla amistad con lo más florido de la Bohème,
Cendrars, Apollinaire, Modigliani, Delaunay.
Los cuadros de este periodo rebosan de recuerdos, su
tan añorada niñez cobra un protagonismo absoluto. Como el mismo Chagall
reconoce, la infancia es un río en el que le gusta sumergirse, y al hacerlo
nos descubre un universo mágico lleno de isbas, lámparas de petróleo, vacas,
samovares, velas y violinistas como su tío Neuch que aparece en muchos de
sus cuadros; otrora elementos reales y cercanos, y ahora personajes de sus
coloridos cuentos.
"En una naturaleza, en un elemento natural, en un
espacio que no es más que un cielo en el que todas las formas retozan
completamente libres y gráciles como si fuesen pequeñas criaturas, se emana
un color tan fuerte y tan hermoso que parece sobrenatural".
En Chagall se aprecia un sentimiento de indiferencia,
de pérdida de respeto por la realidad, una rebelión en contra de sus leyes,
el producto de todo esto es un universo en el que la fantasía ocupa el
primer lugar. Su deseo es desordenar, modificar la realidad, dispersarla en
todas direcciones.
En Rusia, el asno y los otros y Yo y el pueblo se
refleja esa pasional y fantástica relación entre él y sus orígenes, se
percibe el olor a salitre de los arenques, se oyen los rezos de la sinagoga
y una naturaleza llena de nieve y flores aparece en todo su esplendor. Sus
recuerdos se convierten en leyenda, en fábula y conservan el mismo tono con
el que Chagall escribe sus memorias, Ma vie 1931.
El reencuentro con la patria le llena de vigor, de
fuerza, de energía y de amor. En 1915 se casa con Bella Rosenfeld y de esa
unión nace una niña, Ida. Es esta la época en la que Bella y Chagall volarán
por los tejados, sobre la ciudad, y harán de su amor uno de los motivos
principales de su obra. De este periodo son cuadros como El cumpleaños, El
paseo, o Sobre la ciudad. Volar, el amor y la música constituyen los motivos
principales de la obra chagalliana: los tres guardan una relación muy
estrecha, los tres hacen salir al individuo de su estado normal. Pero no
todo es amor, también hay guerra, a la que sucederá una revolución, la de
1917.
Con los nuevos tiempos Chagall crece en prestigio y
asume el cargo de Comisario de Bellas Artes en Vitebks y funda asímismo la
Academia de Bellas Artes. El aire fresco de la Revolución se ve truncado con
la llegada al poder de Stalin, quien establece un orden muy estricto en
todos los ámbitos de la vida, incluido el artístico; al que otrora se le
alababa, se le preguntaba entonces por qué sus vacas eran verdes.
Cesado de su cargo se traslada a Moscú donde se ocupa
del diseño de decorados y trajes para el Teatro Judío Kamerny.
En 1922 abandona definitivamente su amada Rusia y se
refugia temporalmente en Berlín, donde ya en 1914 había realizado su primera
exposición en la Galería “Der Sturm”.
La ciudad de los talentos, París, le espera en 1923.
Este hervidero de artistas y nuevas tendencias le recibe de nuevo con los
brazos abiertos y le hace sentirse como en un segundo Vitebks. En este nuevo
contexto Chagall desarrollará algo tan esencial de su existencia como el
humor. Chagall es un genio divertido, burlesco, cómico, al igual que su
paisano Gogol, para quien ilustrará por encargo de Ambroise Vollard las
Almas muertas. A éstas les sucederán las ilustraciones de las Fábulas de La
Fontaine y la Biblia.
Chagall es un genio divertido, burlesco, cómico.
Son los años del surrealismo, del ensalzamiento de los procesos mentales,
del desprecio del orden social y se proclama a viva voz la libertad del
individuo. Chagall comparte estos ideales, su arte, sin embargo, discurre
por otros derroteros. Durante estos años su obra se inspira más que nunca en
el amor que siente por Bella y nuevos elementos empezarán a hacerse
omnipresentes: las ventanas y la Tour Eiffel. Ida en la ventana. Los recién
casados de la Tour Eiffel y París a través de mi ventana son muestra de
ello.
Durante los últimos diez años de su periodo parisino
emprende numerosos viajes, a Palestina, Holanda, Italia, Polonia y España.
De estos dos últimos países le sobrecogen los cuadros del Greco y la
situación cada vez más trágica de los judíos en Polonia. Esta época se
caracteriza por un cambio en su forma de pintar, se vuelve más serio, más
sólido. Sus cuadros adquieren un tono más dramático. Es la época de Bella de
verde, de La gente del circo, cuadro que se transformará en Alrededor de
ella a la muerte de su amada y de La crucifixión blanca. El color pierde su
transparencia, se vuelve más denso, con más fuerza.
En los treinta soplan vientos de guerra y es en estos
años cuando Chagall pinta su cuadro Revolución, toda una explosión de la
iconografía chagalliana, de su mundo interior. Los motivos siguen siendo los
mismos, sin embargo, aparecen cambiados. En él se entremezclan elementos ya
típicos como enamorados sobre el tejado con hombres armados enarbolando una
bandera roja y una imagen del todo llamativa: Lenin boca abajo apoyándose en
un solo brazo sobre una mesa donde está sentado un anciano judío con la
Thora. Este cuadro también sufrirá una transformación. Se convertirá en
tres: Revolución, Resistencia y Liberación.
Estalla la Segunda Guerra Mundial y Chagall se desplaza
a Gordes, donde vivirá unos años de tranquilidad y felicidad con su mujer
antes de su exilio a Nueva York. Los cuadros de esta nueva etapa neoyorquina
adoptan un nuevo cariz. En su nueva creación asumen protagonismo las
crucifixiones y los incendios, reflejo de una época muy dura para su pueblo,
el judío: Crucifixión amarilla, Los crucificados. También diseñará los
decorados y trajes del ballet Aleko. Un ballet donde reencontrará a dos
grandes rusos, Tchaikovski y Pushkin y no será la última vez, ya que tiempo
después se encargará de los decorados del Pájaro de fuego de Stravinski.
Tras la muerte de Bella sus cuadros se convierten en
lloros de su alma, apoderada en ese momento por una gran tristeza, por una
gran melancolía. Autorretrato con reloj de pared y Notturno.
En agosto de 1948 regresa a Francia para hacer una exposición retrospectiva
de toda su obra, a la que le seguirán exposiciones en Ámsterdam, Londres,
Zurich, Berna y Venecia, donde será galardonado con el Primer Premio de
Grabado.
En 1952 se casa con Valentina Brodsky (Vava) y emprende
un viaje a Grecia, donde iniciará la ilustración de Dafne y Cloe para el
editor Tériade.
A partir de 1956 su arte adopta una dimensión
monumental, sus inquietudes artísticas le hacen probar otras disciplinas
tales como la escultura, la cerámica o las vidrieras, ejemplos de estas
últimas son las de Reims, las de Metz en Basilea y las del Medical Center en
Jerusalem. De su periodo más tardío cabe destacar Mensaje bíblico, una serie
de óleos pintados en las postrimerías de su carrera que nos recuerdan a
grandes del barroco como Tintoretto.
Muere en Saint-Paul-de Vence en 1985.
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