¿Recuerdas el olor de la tristeza?
Su temperatura abstracta,
esa tristeza tan mía,
que celo tanto,
que canta en susurros,
que me acompaña
aunque no esté solo, aunque no me sienta así,
tal vez por eso,
tal vez por falta de tristeza…
Por lo menos de no reconocerla
quizás le podría poner tu nombre,
Entonces sería una tristeza más completa,
más triste,
más mía.
Si pudiera saber al menos quién eres,
o dónde estás,
precisarte, atraparte,
hacerte el amor,
si es que se le puede hacer el amor a un sentimiento.
¿Quién eres?,
¿no te cansas de mí?
de vivir aquí dentro!.
Me pregunto si por un instante pudiera ser libre,
pleno,
a veces creo que sólo cuando te encuentre
y otras cuando te olvide.
Pero eres tú la que decide
y nunca me entero hasta que es demasiado tarde,
entonces soy tuyo
y no hay nada que pueda hacer.
Sólo puedo pensar en alimentarte,
hacerte más y más fuerte…
y es como tratar de abrazar la nada
esperando el contacto por siempre,
como amar a una nube que se disipa,
como llorar dormido.
Puede que seas una pequeña parte de mi muerte,
una sección impaciente que no se podía esperar,
que fue creciendo y se enamoró de mí,
y yo de ella
y se volvió como un cáncer en mi capacidad de amar,
ahora cuando amo… duele,
y mientras más duele, más amo,
hasta que sólo queda el dolor.
Tú el dolor y yo,
quizás sólo tú y yo.
El mundo continúa,
parece que no estas,
te escondes en una canción, en un poema
un paisaje… una foto,
vigilándome
hasta que te llamo a gritos con la mirada,
y corres a mi encuentro temblorosa y frágil,
hermosa
te pregunto si te conozco,
tú sólo sonríes,
sin rostro,
sin aliento,
victoriosa…
Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados