Debo tener diez u once años... lo
sé porque mi cuerpo es pequeño y porque siento temor e inseguridad.
Tal vez he estado durmiendo, aunque puede que sólo sea la vaga sensación de
estar despertando de un sueño.
Cruzo la sala y entro al cuarto de mi madre. Está llorando. La abrazo y le
pregunto qué sucede. El cuarto está a oscuras, solo lo ilumina un débil rayo de
luz que viene de afuera. Me dice que no debemos hacer más nunca títeres, pues
Rubén, que está acostado en la cama, con los ojos cerrados y los brazos
cruzados... Ha tropezado en la cama con uno de ellos y ha creído que es el
abuelo Gustavo, y se ha asustado y ha entrado en trance... Madre lo señala con
la mano y empieza a llorar de nuevo; la abrazo. Me dice que está allá arriba,
hablando un momento con el abuelo... y que también está mi abuela Maman.
No comprendo muy bien qué es lo que sucede. Un momento después me dice que Rubén
ha visto a la abuela como "descerebrada". Yo asiento y digo lo mismo, que en mi
sueño la ví igual... "esa es la palabra exacta, descerebrada, ¿verdad? como
tonta". Tal vez sólo recuerdo esos sus últimos días, cuando ya no le llegaba
oxígeno a su cerebro y no nos reconocía...
He debido quedarme dormido, pues en ese momento mi madre me despertó. Yo tenía
miedo. Debían ser las once y todo estaba oscuro. Me dice que me levante, que si
quiero que me acueste con ellos, pues D.J. debe llegar pronto, y yo estoy en su
cama. Me pongo de pie y cruzo la sala... y todo me parece aún más extraño, y no
sé si lo que sucede es real o no. Me dirijo a su cuarto, tambaleándome, muriendo
de hambre... y veo que es mi hermanita la que está acostada. Me tiendo en la
cama cierro los ojos y observo la tevé por un rato...
Es solo un sueño, despiértate
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