BIELSKO: AUSCHWITZ/BIRKENAU
Théodore abrió los ojos: hinchado,
rojo, grotesco. Llevaba unos veinte minutos dormido. Yo me distraía comiendo
helados de vainilla, fresa o chocolate mientras observaba en la televisión un
programa biográfico de James Brown.
Al regresar del baño, después de observar a Brown caer de rodillas en el
escenario, me dijo con voz serena:
- Tuve un sueño, un sueño extrañísimo... unos militares me detenían en la calle
y me pedían los papeles y todo. Era como la pasma. Me interrogaron sobre que
hacía, y al decirles que estudiaba filosofía y pintura, me metieron en un camión
con otra cuerda de tipos. Lo que sucedía, es que el comandante había ganado o
algo así, y a todos los que consideraban inútiles los metían en un camión y de
allí los mandaban al paredón de fusilamiento... Desperté justo antes de que me
dispararan. -
Un incómodo silencio se extendió entre nosotros. James Brown cayó. Solo quedó el
traquetear del ventilador. A lo lejos, los perros ladraban y una trompeta
solitaria parecía derramarse con las gotas de la lluvia vieja.
- ¿Por qué siempre despertamos antes de morir? - contesté.
Copyrigth 2002© Todos los derechos reservados