La Muerte a Nivel Energético
8.03 am. Estoy sentada desayunando. Mi abuela está enfrente y una señora que
vino de visita ayer, a su lado. La mujer no para de hablar nunca. No duerme.
Sólo habla. Permanezco silenciosa y observo fija el contenido de mi taza.
Café... leche y azúcar. Me preguntan nosequé. Levanto mis ojos y distingo
imágenes borrosas. El contorno de las cosas se ahogó en el fondo de la taza. Que
si me comunico con Dios todos los días?. Le digo que no. "Pero no, hija mía...
eso no puede ser. Una debe encomendarse a Dios siempre, porque si no fuera por
él, quizá no pudiera levantar mi mano ahora". Me quedo callada. No pronuncio
palabra y las voces ajenas se hablan solas. Me hablo en voz baja. Señora... Ud.
mueve su mano porque quiere.... Las voces me interrumpen. No me dejan pensar
más. Permanezco absorta y aparto mi café, que ya se enfrió. ¡Quieres más?. No,
gracias... para mí está bien. ¿Y te dormiste temprano anoche?. Si.. luego de los
masajes... como a las 21.00. Es que había mucho ruido y no podía estudiar. ¿Y no
estudiaste?. Si, me levanté a las doce y estudie hasta el amanec... Pero como te
digo hija mía, tienes que ir a misa... ¿Vas a misa?. Mmm... no, hace muchísimo
que no voy. Ahhh... no. Eso no. Nunca te apartes de la vida espiritual. No dejes
de agradec....
zzzzzzz... qué oídos tan inteligentes los míos. Tienen la misteriosa habilidad
de dejar de escuchar cuando quieren. Se los agradezco.
Sigue...
"ahhhh, pero esto no puede ser. ¡Qué irresponsable el tipo este! Abandonó a la
fulana y se fue con María".
Señora... Ud. debería dejar de preocuparse tanto por actos ajenos y concentrarse
en los suyos. ¡No juzgue! ¿Quién le otorga esa facultad para juzgar? (Pero mis
palabras jamás se pronuncian. Se ahogan entre mis cuerdas vocales). Qué
entretenido el diseño del mantel. "Que hay que centrarse en la naturaleza y
alejarse de la vida mundana".... Señora, Ud. habla mucho. Por favor, váyase.
Déjeme sola con mi silencio. No la soporto.
¿Me lee los pensamientos? (Me está mirando)... Ahhh.. qué sensación más
perturbadora. Esta mujer tiene algo raro. Le falta paz... le sobra maldad.
¿Maldad?... ¿Qué piensas, Cynthia? Si esta mujer dedica su vida a Dios... Pero
te digo que le sobra maldad. Quiere provocar daño. Lo veo en sus ojos. Lo sé
porque cuando la miro, hay un gran malestar. No me transmite calma. Cada vez que
mis ojos se cruzan con los suyos, quieren huir. Y no precisamente porque sean
cobardes. Esta mujer ni siquiera soporta mi mirada. Sólo habla. Habla y no se
calla nunca. Y habla y juzga. Y al hablar, critica. Y al criticar segrega...
desprecia... ODIA.
¿Dónde está el amor que predica? ¿Es tan fácil memorizar palabras abstractas?
¿Es tan fácil decirle a los demás lo que tienen que hacer?
Lo peor es que es maestra de yoga también. Y mi abuela le habló de mis terribles
contracturas musculares. "Bieeen... yo te puedo ayudar", me dijo. Vení, mi
hija.. te voy a dar unos masajes. Acostate acá. Te voy a enseñar algo. Cerrá tus
ojos y relajate. (pone sus manos frías en mi espalda). Te voy a enseñar cómo se
canaliza la energía.
Mirá.. comenzá a sentir cómo fluye tu energía. Se mueve de aquí hasta acá
(masajea mi cuello y baja por la espalda). Tenés que sentir la mía. Tenés que
sentir lo que hay alrededor... el ambiente. (Continúa cinco minutos). Me dice
que me va a quitar lo negativo...
Me presiona la espalda. Siento muchísima presión. No. No se trata de presión. Me
está succionando. Me está robando algo. Quiero voltearme. Pero sus manos son
fuertes. Me siento aprisionada al piso.
El aire se me congela antes de salir y se detiene antes de entrar. Siento que
cada centímetro de lo que soy se evapora. Cierro mis ojos porque no tengo
fuerzas para abrirlos. Me siento mareada...
Señora... váyase.... me está asfixiando. Me hace daño. ¿Por qué estas estúpidas
palabras se quedan mudas?. No quiero ninguna energía suya.... sólo quiero
guardar la mía. ¿Pero qué hace? No me deja pensar. Me la está robando. Se roba
mi energía!.
Me bloqueo... me ciego... me debilito. Me siento horrible. La mujer está
radiante. Yo estoy semimuerta. Son las 21.00. Sólo quiero dormir. Los saludo.
Apenas llego hasta mi cama. "Qué buena que es Ud". dice mi abuela.... Abuela, no
sabes lo que esta mujer hace. Ya no tengo fuerzas. Me echo. Me duermo... Me
muero.
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Me levanto a las 8 am. Desayuno. Son las 8.03 am. Estoy sentada desayunando. Mi
abuela está sentada enfrente y la mujer que vino de visita ayer, está sentada al
lado. No duerme. Sólo habla. No necesita dormir tampoco. Con la energía que me
ha robado ayer puede permanecer despierta varios días. Yo permanezco en
silencio. Observo absorta mi taza. Café... leche y azúcar. Me preguntan nosequé.
Levanto mis ojos y distingo imágenes borrosas. El contorno de las cosas se ahogó
en el fondo de la taza. Me hablan ridiculeces religiosas. La mujer me da una
lista práctica de consejos: una debe encomendarse a Dios siempre; de Dios
depende que levante ahora mi mano. No depende de Dios, señora... depende de la
energía que se roba de personas como yo. Permanezco absorta y aparto mi café,
que ya se enfrió. No tengo ánimos de tomar nada. Ni siquiera puedo mover mis
dedos y eso no se trata de un castigo celestial. Anoche te dormiste temprano
(oigo voces lejanas)... sí, como a las 21.00.. después del masaje... Me levanté
a la medianoche y estudié a las 5 am. (Mentira).
"Pero como te digo hija mía, tienes que ir a misa... ¿Vas a misa?". (Mmm... ¿qué
me dice esta mujer?)...no, hace muchísimo que no voy. Ahhh... no. Eso no. Nunca
te apartes de la vida espiritual. No dejes de agradec....
zzzzzzz..
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