Tenues son los árboles, sabios, tristes,
sollozos. Profana la tarde donde uno me
descubrió, mi cuerpo se estremeció ante el
apetito de luz.
Oxígeno otorgo tu marcha, ese olor
clandestino, olvidado perturbado olor a mujer.
Afuera las cabras son felices, mi telescopio
las observa, las fulmina, las envidia.
Atorrante es el sonido de la sonrisa
pagana.
Alucinada la barbarie.
Imperio es mi fuego
- se desata -
Es mi brisa
- se escurre por tus caderas -
Los pechos de América se inclinaron sobre
mis ojos, en largo trance, en tono operístico, lo
real se expande, soy yo el que cree.
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