La espera tiene
nombres para los ratos largos
y por eso te cambias de nombre cuando te vas.
Amanezco arrancado
y como empezando a expulsar un nacimiento de mi
cuando te espero y no hallo un nombre con el cual orientarte.
Tú te sabes prolongar oportunamente en mi extravío firme.
Te muestro este hábito interno que llamo abundancia
y te sigo en tu rareza de afueras.
Te espero con tus amplios nombres en el colmado amanecer.
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