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Se cerró el inicio para ti porque tú ya te comenzabas en mí.
Se cerró el inicio para que te estanques regularmente en nosotros.
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Se abrió la embestida que da paso a lo regular de nosotros,
a nuestro tardarnos bien.
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Nos atravesamos en la luz de inicios y en la oscuridad pequeña,
el eje de este levantamiento es nuestro atascamiento de dos.
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Me aparecía detrás de tu claridad
y en las señas carnosas te daba la siempre-venida.
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Seguimos en luz penetrada y en tierra vagamente de dos,
seguimos en verdes arrojados al inicio
abriendo el arrebato que nos lleva a la llegada.
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En esta colocación que no debe tener nombre hay una multitud tan astuta.
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El entorno de raíz que te pertenece te lo ofrecí,
me habito inseguro en tus conquistas ordinarias,
me alzo en tus dolores encubiertos con tierra de duros amores;
te quiero, ya lo comprendes.
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Te bañabas en la singularidad necia de tu falda sucia,
te bañabas en tus proporciones pulcras,
me hacías la referencia de una vida borrachera y de dardos dulces.
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Me siento de nuevo a conquistarte entre un tinto rojo vivo
y unas uñas chistosas.
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Te pido luego del reencuentro en el verso que salgas de tu primavera.
Te presentas en brisa.
Te acomodas en un obediente pararte tuyo cuando acudes.
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La conquista de ti que permites,
me recuerda al mecer de tu hamaca antigua.
La conquista de ti que permites,
me recuerda a tu condición en tu casa escondida en ciclos
y a tu calle de mujer decente,
- a una promesa de fin de semana.
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Pienso en la masa que propone a tu cuerpo,
me vuelco a ti todos los encierros del pensar.
Pienso en las trampas de la ciudad que ensayan el mixtificar tuyo.
Te agarro en la promesa del fin de semana.
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En la morada que aparece espontánea en tu mano ya en mi mano,
- en el libre bulto que cargo contigo cuando andas encaminada,
renovamos la voz de tu primavera.
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Te obsequio mis breves dolores de trabajador casto.
Te obsequio
la pirueta perdida desde lo imperecedero;
eres cesante de mí en mi tragedia de ti.
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En la embestida abrimos la señal de los cuerpos,
el día en las vocales cómodas de la noche,
nos volcamos al girar ejemplarmente,
y tu masa en mi alboroto revienta.
*
El elemento de tu presencia se derrama en la cascada nueva,
en el abuso de estancia se derrama,
nuevamente,
la promesa de fin de semana.
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Tu pequeño lujo de conclusión o mi lujo de embrollo,
se hace el capricho que ambos buscamos.
*
Me amarro a través de tu mano amarga a tu mano,
buscando en su reclusión liberada
pensarte,
aunque reviente tu presencia.
*
Éramos ya en esto el corte amplio,
los aplausos del limpio truco de gana.
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Me bailaba en tu embestida
y la raíz que calladamente te ofrecí hizo su casa en tu ágil despertarme.
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Te aprieto en el vigor fascinante de tu aparecer en mi.
*
Me hago terrenal en tu sugerencia,
tu respaldo entero en su interior propone para nosotros lo angosto,
el arrinconamiento tenue que interesa de nosotros.
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