Canción de Cuna
Bueno, eran como las diez y
pico de la noche. Llegué a casa y subí las escaleras como usualmente lo hago.
Hasta ese momento todo era normal. Recuerdo claramente que el bebé comenzó a
llorar muy duro y no vi a nadie acercarse a su habitación – cosa extraña, porque
apenas el bebé decía “pió” todo el cuarto se llenaba-. Fui a ver cual era el
problema, sabes que hasta el día de hoy no me enteré que pasó ni porque el
griterío. Okey, yo no sé nada de niños; si un bebé llora creo que con un tetero
se le quita; así que eso hice, le calenté un tetero. Para ese entonces sentía
como que algo había pasado ya que no escuchaba a sus padres, solo se oía un
móvil que pasa toda la noche tocando una cancioncita infantil. Le llevé el
tetero y el niño no dejaba de llorar. Con los gritos, la canción de cuna se me
fue haciendo insoportable, comencé a desesperarme y en eso corrí al cuarto de
sus papás para que callaran a su hijo... fue un choque tremendo cuando entré.
Las paredes estaban llenas de sangre, su papá tenía el cerebro pegado al piso y
su mamá el pecho abierto. Creí que me iba a dar un infarto y la maldita
musiquita no paraba. Pensé en el niño, sin padres, sin una familia que lo
cuidase; yo era lo más cercano a eso. ¿Sabes? Yo amaba a esa gente, no conocía
vida sin ellos a mi lado. Recordé que él tenía una pistola en su biblioteca, la
busqué y me apunté a la cabeza, pero la música y el llanto seguían, y no podía
dejar de pensaren ese bebé que iba a crecer solo, así que regrese a su cuarto y
le volé la cara. No quedo nada. Me iba a dar un tiro, pero solo tenía una bala y
la había gastado en él. Si hubiera seguido vivo hubiera sufrido mucho. ¿No crees
que hice lo correcto?
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