El último adiós fue mi danza con la muerte.
Ya no hubo ni sol, ni luna.
Quédate con las historias de duendes y estrellas.
Yo, me retiro en silencio a mi cubil,
allí me aguarda el águila que ha de romper mi ritual.
Pero ya no seré viento ni lluvia que te acaricie.
Arco-iris y rosa que te hagan sonreír.
Estaré en la noche desnuda
no me verás . . .
Tú libertad me hace prisionera de los árboles, de leyendas eternas que me
aniquilan.
Mis movimientos de diosa, no tocan tu verdad.
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