Renazco.
Inmóvil te tarareo taciturno,
abro las alas y para cambiarla de una frase común
caigo de cabeza sabiendo que estoy muerta.
Atrapo con los ojos todo lo que puedo ver.
Marco con mis pies las historias que mejor recuerdo de la infancia ajena.
No respiro,
inmune a sentimientos y argumentos que me hicieron retomar la razón.
Soy inválida en un sueño a cuestas del creador.
Estoy cerca del reloj que escoge a quién comerá primero.
No entiendo escapar, a este océano de sensatez.
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