Oblicuo,
cayendo de rodillas,
entre mezclo los colores para inventarme un sueño pintado.
Lentamente me destruyo,
me congelo.
Retorciendo a la soledad del mundo.
Blasfemo, auguro.
Me dejo rodar por el suelo y tú alma está conmigo.
Sensatez
como guardando una noche de un millón de años...
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